lunes, 10 de diciembre de 2012

Desilusión: ¡Tré!

En esta entrada me gustaría hablar del último disco de la archiconocida banda de punk-rock Green Day, ¡Tré!. Como algunos ya sabréis, este CD forma parte de una trilogía (¡Uno!, ¡Dos! y ¡Tré!), siendo este el último de los tres trabajos. 
Sé que no se trata de ninguna noticia ni crónica, que es lo que me piden los profesores de la asignatura que evalúan este blog, pero me apetecía dar mi opinión sobre ¡Tré! y dedicar una pequeña entrada a la que ha sido una de las bandas más importantes en mi vida.
Me gustaría decir, en primer lugar, que este disco no incita a abrir ni un sólo pogo por más que lo forcemos. No es que con tanto hardcore punk y metal me haya "malacostumbrado", simplemente es que no incita a nada. 
Los primeros veinte minutos del trabajo son los primeros veinte minutos de un disco de una banda de "punk-rock" más aburridos con los que me he encontrado nunca. Estos flojísimos minutos pasan por temas como Brutal Love, Missing You, 8th Avenue Serenade, Drama Queen y X-Kid. 
Es a partir de Sex, Drugs and Violence que el CD empieza a recordar vagamente (muy vagamente) a álbums como Warning. Después de las siguientes cinco canciones, que son Little Boy Named Train, Amanda, Walk Away, Dirty Rotten Bastards y 99 Revolutions, Green Day obliga a despedir ¡Tré! con algún que otro bostezo con The Forgotten.
En mi humilde opinión, las canciones que forman el track list deberían distribuirse de forma distinta para evitar que los oyentes se duerman durante la primera mitad del disco.
Lejos están los días dorados de Green Day. Aunque, al menos, aún se les reconoce en sus trabajos, cosa que últimamente no podemos decir de muchas bandas.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Vera Cruz vuelven a pisar Barcelona

Vera Cruz, Napoleon, Oblivion Kids Of Rage llenaron de hardcore la sala Monasterio la tarde del 6 de diciembre. Los conciertos eran parte de la celebración del segundo aniversario de la agencia Voice Of The Voiceless.

Kids Of Rage en la sala Monasterio. Fotografía propia.

El frío empieza a notarse y qué mejor que unos buenos conciertos para olvidarse de él. Los barceloneses Kids Of Rage fueron los encargados de abrir las actuaciones y caldear el ambiente. Aunque al principio, el público se mostró un poco tímido, pocos temas después ya se había animado y acompañó los riffs de la banda. El grupo aprovechó esta ocasión para presentar el nuevo batería y bajista. 



Bajista de Oblivion en la sala Monasterio. Fotografía propia
Oblivion fue la siguiente banda que se subió al escenario. Los Barceloneses. que habían teloneado hace escasamente dos semanas a la banda australiana Deez Nuts, dejaron claro que son una banda a la que no se le agota la energía.  Sin duda, ¡vale la pena verlos en directo!



Finalizada la actuación de Oblivion, llegó el turno de la banda inglesa Napoleon. Con ellos el público se animó todavía más y casi nadie era capaz de quedarse quieto en las primeras filas. Los ingleses dejaron el listón muy alto, pero todavía quedaba el plato fuerte.



El show de Vera Cruz destiló energía pura desde el primer segundo. Los temas, entre agradecimiento y agradecimiento, eran aclamados al terminar. Mucho mosh, algo de crowd surfing. ¡Hasta el bajista acabó por lo aires mientras tocaba! El vocalista, incluso, hizo una fotografía al público con una de las cámaras que no dejaban de enfocarle (bien, con la mía).
En conclusión, un pequeño concierto con unas grandes bandas, todas muy cercanas a la gente que se acercó a verlas.


Florian, guitarrista de Vera Cruz en la sala Monasterio. Fotografía propia.

Fotografía tomada por el vocalista de Vera Cruz con mi cámara.
Concierto de Vera Cruz en la sala Monasterio. Fotografía propia.