sábado, 17 de noviembre de 2012

Cómo hacer que tiemble el suelo de la sala Apolo: Trivium, Caliban y Upon A Burning Body

¡Buenas tardes! Ha pasado un largo tiempo desde la última entrada, pero toda espera es bien merecida. Y es que hoy tengo el placer de escribir sobre los tres grandes conciertos que ayer tuvieron lugar en la sala Apolo de Barcelona.
Sobre las siete y poco de la tarde se abrieron las puertas de la emblemática sala barcelonesa. En aproximadamente media hora iban a salir Upon a Burning Body, un grupo de deathcore procedente de Texas que lleva siete años de metal a sus espaldas. Mentiría si dijera que hubo algún tema en el que la gente estuviera estática: los circle pits y headbangings no cesaban. La banda de San Antonio nos dejó a todos encantados con su bolo.
Era el turno de Caliban, los alemanes que todavía animaron más la sala. Caliban es una de esas bandas que, aunque no los conozcas te acaban haciendo mover como si fueras un fan suyo "de toda la vida". Temazo detrás temazo, los circle pits seguían formándose en el centro del Apolo e incluso hubo un buen wall of death. Hasta el mismo grupo pidió a los de seguridad que fueran un poco más flexibles y dejaran disfrutar al público del stage diving que ellos mismos animaron. Los alemanes, además, nos sorprendieron con una versión de uno de los himnos de Rammstein, Sonne.
Cuando terminaron ambos teloneros, a más de uno ya le debería doler el cuello de tanto moverlo, pero todavía quedaba el plato fuerte de la noche: los esperados Trivium.

En el escenario se alzaron cuatro grandes T en pocos minutos y los americanos saltaron al él a las 9.30 pm, muy puntuales. Trivium hacía cinco años que no pisaba España, pero con motivo de la gira para presentar In Waves, su último álbum, por fin lo hacía de nuevo. Su concierto se inauguraba con la canción de título homónimo a este último trabajo de la banda. Le precedió uno de sus himnos, Like Light To The Flies, del disco Ascendancy y, luego, también de este mismo trabajo, Rain. La banda no dejaba de animar al público, no dejaba de dar las gracias por la respuesta a todo lo que tocaban, les animaba a saltar, a alzar las manos y, sobretodo, a disfrutar de su actuación. A Rain, le siguió Into The Mouth Of Hell We March, de álbum Shogun y a este, Down From The Sky. La gente estaba eufórica y no dejaba de corear todas las canciones.  Era entonces el turno de Entrance Of The Conflagration, uno de sus más grandes himnos que fue seguido por Black, una de las nuevas canciones de In Waves. The Decieved marcó la mitad del concierto y a continuación de este tema de Ascendancy, tocaron Watch The World Burn otro de los temas nuevos al que el publicó respondió muy bien, sobretodo en los estribillos. Cuando presentaron la canción, empujaron a la gente a gritar con más fuerza que nunca esas cuatro palabras que dan nombre a la canción. Llegó el momento de otro de sus grandes himnos, A Gunshot To The Head of Trepidation enloqueció a toda la sala y tampoco dejó de hacerlo Ember To Inferno con el que la gente se dejó la voz. Le siguió Built To Fall, que dio paso a otra de las canciones más esperadas: Dying In Your Arms (fue la primera canción que muchos escuchamos de la banda). El publico puso todas sus ganas e ilusión para cantarla. El final se acercaba y no lo podían hacer de otra forma más acertada que con Pull Harder On The Strings Of Your Martyr que dejó a los asistentes maravillados, con Torn Between Scylla and Charybdis  y Throes Of Perdition.
Trivium se llevó miles de calurosos aplausos del público durante todo el show: dio un excelente directo, consiguieron que el suelo de la sala temblara bajo nuestros pies y nos dejó a todos fascinados con sus temas y solos de guitarra. Pero nos dejó, sobretodo, con unas inmediatas ganas de que volverlos a escuchar en directo.

¡Hasta la próxima entrada y feliz sábado!